lunes, 11 de febrero de 2019

Nuestra Señora de Lourdes


Reseña:   En 1858 la Virgen María hace la primera de sus 18 apariciones a la niña Bernardita Soubirous en Lourdes (Francia), pidiéndole que los sacerdotes le edifiquen allí un santuario y que recen el Rosario por la conversión de los pecadores. La Señora le dice: "Yo soy la Inmaculada Concepción", y añade: "No te haré feliz en este mundo, sino en el otro". Millones de personas acuden a Lourdes en busca de perdón, millares de enfermos recobran allí la salud física y muchos más recuperan la fe, pidiendo la confesión y recibiendo la comunión. 


Antífona de entrada:  El Señor, el Dios altísimo, te ha bendecido a ti, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra. El ha engrandecido tanto tu nombre, que los hombres no dejarán de alabarte.

Oración Colecta:  Padre misericordioso, ayúdanos en nuestra debilidad, para que, al celebrar a la Madre Inmaculada de tu Hijo, su intercesión nos libre de todo pecado.         Por nuestro Señor Jesucristo, tu hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura del libro del Génesis
Gn 1, 1 - 19

Comentario: Ante la desconfianza y pérdida de esperanza del pueblo judío con relación a Dios, el poema sobre la creación no explica cómo se formó el mundo, sino que se presenta como una esperanza allí donde se sienta que Dios se ha olvidado de sus hijos. Ese Dios en el que hemos puesto nuestra esperanza crea por bondad y su creación está en función del hombre y debe administrarse responsablemente.

Salmo:            ¡Bendice, alma mía, al Señor!

Aleluya. Jesus proclamaba la Buena Noticia del reino, y sanaba todas las dolencias de la gente. Aleluya.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Después de atravesar el lago, Jesus y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron allí. Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesus, y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta  el lugar donde sabían que Él estaba. En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban sanos.
Palabra del Señor. 

Comentario:  Las sanaciones realizadas por Jesús, si bien son fruto de su poder, también ocurren por la fe de quienes se acercan y creen en él. Sabemos de sobra que no curó a todos, justamente, por esa falta de fe. También hoy suceden muchas curaciones, como cuando una comunidad reza por alguien y administra la unción de los enfermos. 


EL DOMINGO día del Señor
Eduardo Carreño C. - Comunicaciones
Parroquia San Gregorio.


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